Linfedema de miembros inferiores

El Linfedema de miembros inferiores es una enfermedad linfática muy frecuente en la sociedad y que pasa desapercibida. Es causante de un edema por declive que supone una sobrecarga corporal y psíquica.

El sobrepeso debido a una alimentación errónea es sólo una de las posibles causas. En algunos casos se trata de cambios patológicos del sistema linfático o de la distribución de la grasa. En muchos casos el problema no se detecta ni se trata adecuadamente.

Las piernas gruesas, pesadas, suponen una sobrecarga. Para muchos afectados el sufrimiento psíquico también aumenta en la misma medida que el perímetro de sus piernas. A menudo, les resulta difícil enfrentarse a las miradas de los demás y prefieren esconder las piernas en la medida de lo posible. Pero hay que saber que las piernas gruesas no son sólo un problema estético ni siempre la consecuencia de una alimentación equivocada o del sobrepeso. No debemos menospreciar la dimensión médica del problema.

Además del sistema circulatorio sanguíneo, nuestro cuerpo dispone de otro gran sistema de transporte, el sistema linfático. Éste se extiende por todo el cuerpo, repartido por la piel, el tejido adiposo subcutáneo, en la musculatura y a lo largo de las grandes arterias.

La principal función de este sistema es captar las proteínas provenientes de los vasos sanguíneos para alimentar los tejidos y reincorporarlas a la circulación sanguínea. Como un “Camión de basura” el sistema linfático transporta desde los tejidos de dos a cuatro litros de linfa al día, una mezcla de proteínas, productos residuales metabólicos e inflamatorios, grasa y agua.

Los vasos linfáticos disponen de una musculatura propia, con la cual pueden bombear el líquido linfático al sistema circulatorio (el sistema linfático desemboca por detrás de la clavícula en el ángulo venoso). Los ganglios linfáticos funcionan como pequeñas depuradoras limpiando el líquido linfático.

¿Qué es un Linfedema?

El linfedema es un edema rico en proteínas que se presenta de forma local, normalmente en brazos o piernas, pero en algunos casos también en otras zonas del cuerpo. Puede presentar un diferente grado de gravedad.

¿Cómo se origina un linfedema?

Si la recogida y el transporte de la linfa por medio de los vasos linfáticos son defectuosos, permanece cierta cantidad de líquido rico en proteínas en los tejidos y se forma una hinchazón, lo que denominamos linfedema.

Un fallo del sistema linfático puede presentarse sin motivo aparente (Linfedema Primario), o bien como consecuencia de una operación (tras una mastectomía), radiación, infección, lesión o crecimiento tumoral (Linfedema Secundario). El linfedema puede empeorar por falta de movimiento y el sobrepeso.

¿Cómo reconocer el linfedema uno mismo?

En más del 80 por ciento de los casos el linfedema puede reconocerse por medio de una sencilla prueba. Si no resulta posible levantar un pliegue (“pellizco”) de la piel a la altura de la articulación de la base del dedo de la mano o del pie de la extremidad afectada, debido a la existencia de una resistencia tirante y elástica, se valora en medicina como “Signo de Stemmer positivo”. Si éste es el caso, es muy probable que se trate de un linfedema. Aunque un signo de Stemmer positivo demuestra prácticamente siempre la presencia de Linfedema, si es negativo no garantiza la ausencia del linfedema. Además, la presencia de hinchazón del dorso del pie y de la mano y repliegues de grasa a la altura de la rodilla subrayan la presencia de este trastorno.

Resumen de los signos para el reconocimiento del linfedema

  • Signo de Stemmer positivo
  • Hinchazón asimétrica
  • Pliegues cutáneos naturales más pronunciados, en especial en las articulaciones de la base de los dedos.
  • Frecuentes hinchazones del dorso del pie o de la mano
  • Piel lisa y tensa

¿Cómo se diagnostica el Linfedema?

Si usted tiene la sospecha de padecer un linfedema debería consultar con un especialista en Angiología y Cirugía Vascular. Sólo un especialista en este tema puede hacer un diagnóstico relevante y determinar que tipo de linfedema presenta y que medidas terapéuticas habría que tomar, dado el caso.

¿Cómo se trata el Linfedema?

La técnica más extendida para el tratamiento del linfedema es la Terapia Física Compleja.  Esta terapia incluye 4 procedimientos:

Drenaje Linfático Manual: un tipo de masaje especial con el cual se aumenta la capacidad de transporte del sistema linfático.

Compresión: con la ayuda de vendajes se disminuye el edema. El uso de medias de compresión (por ejemplo, Mediven mondi, Mediven 550) en la fase de mantenimiento evita una tumefacción.

Como complemento de la terapia descongestiva se pueden usar aparatos de terapia compresiva (Flowave, Presoterapia) que exprimen el líquido edematoso de los vasos linfáticos.

También se puede recurrir a la terapia medicamentosa para estimular los vasos, aunque la terapia compresiva es uno de los elementos más importantes del tratamiento.

¿Existe cirugía para el Linfedema?

Actualmente se han desarrollado técnicas de microcirugía para abordar el Linfedema.

La Microcirugía del Linfedema permite corregir el linfedema, un efecto secundario que se da en un 20% de las pacientes que han sufrido una mastectomía tras padecer un cáncer de mama, y que generalmente causa la hinchazón del brazo. En la cirugía oncológica, al extraer los ganglios, en ocasiones la zona de drenaje de la linfa se ve obstruida y entonces se acumula en las extremidades, formando unos edemas. Esto provoca la hinchazón crónica de una o varias partes del cuerpo, como brazos, piernas o genitales, que, aparte de tener un efecto antiestético, merma notablemente las facultades físicas del paciente. Las partes del cuerpo afectadas por el linfedema se van fibrosando y, como hay una disminución de las defensas puesto que el sistema linfático es un sistema inmunitario defensivo, existe una mayor probabilidad de padecer infecciones.

Existen 2 técnicas a destacar, que precisan de cirujanos especializados en microcirugía para practicarlas:

Transferencia Ganglionar Microquirúrgica:

Consiste en extraer ganglios sanos con vasos sanguíneos de una parte del cuerpo donde resulten prescindibles, como la zona superficial de la ingle, y trasladarlos a la axila mediante microcirugía. Así se restituyen los ganglios extirpados en el vaciamiento ganglionar (tratamiento contra el cáncer) que, una vez trasplantados en la axila, generan una nueva red de vasos linfáticos (linfogénesis): esa nueva red conecta la red linfática del brazo con los nuevos ganglios y permite vaciar la linfa a través de ellos. De este modo se reduce la linfa acumulada y se crea un nuevo sistema de drenaje linfático. En cuanto a la cirugía que se lleva a cabo bajo anestesia general, dura entre 4 y 5 horas y requiere que la paciente permanezca hospitalizada 3 o 4 días.

Derivación microquirúrgica linfático-venosa:

Consiste en unir los vasos linfáticos superficiales (que están justo bajo la piel) con las venas subdérmicas del brazo afectado mediante técnicas de supramicrocirugía, a través de unos pequeños cortes en la piel (de alrededor de 1 centímetro de longitud). De este modo, se descarga el linfedema, ya que la linfa se deriva desde el sistema linfático hacia las venas superficiales. Esta segunda opción, que se puede realizar con anestesia local, requiere 1 día de ingreso hospitalario para la paciente.

En la gran mayoría de los casos suele ser suficiente con un tratamiento, aunque en determinadas pacientes con linfedemas de larga evolución hay que combinar ambas técnicas para obtener el mejor resultado posible.

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